#55 Luces y sombras en día de Gaokao

La verdad es que China tiene una larga tradición de no-empatía para con el prójimo, por más que los libros de confucianos y budistas hagan énfasis en lo contrario. Lin Yutang, el famoso autor de ‘My Country And My People’, asevera en ese su más conspicuo libro acerca de la mentalidad china que “Un hombre soltero se lanza a salvar a alguien que está ahogándose en el río; un hombre casado no.” Y explica que a diferencia de Occidente, donde tenemos profundamente grabada la imagen del ‘Buen Samaritano’ en la cultura, en China no sucede así: no hay un equivalente directo y la ayuda que se presta a otros es más basada o en relaciones o en  la ‘cara’ que se obtiene por ello. Frecuentemente en las novelas chinas, cuando un viajero ayuda a otro en mitad del camino, resulta ser más tarde porque son del mismo pueblo o están emparentados de alguna forma.

En una aseveración jocosa de un cónsul extranjero que vivió en China a finales de la dinastía Qing encontramos una percepción parecida: “Ustedes los chinos son grandes demócratas. A nadie le importa un bledo nadie más.”

Sin embargo, como todo en China, todo es ‘Sí, pero No’, y la ayuda a extraños no es la excepción: otra frase famosa y muy cierta es la de “En paz, somos los dedos de una mano abierta: cada quien para su lado. En medio de dificultades, somos un puño que se cierra contra su enemigo.” Esto se ha demostrado múltiples ocasiones a lo largo de la historia, por ejemplo durante la Guerra Sino-Japonesa, cuando todo el mundo le dio la espalda a China o simplemente estaban ocupados con su propia versión de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que EUA seguía vendiendo chatarra a Japón para que produjera bombas con las cuales atacar despiadadamente a la población civil, la comunidad china en el mismo EUA – la gran mayoría siendo gente de poquísimos recursos – juntaron docenas de millones de dólares – y estamos hablando de los 40s – para enviar a su país natal.

Un acto reciente (ayer) que ejemplifica ambas caras de la moneda de forma perfecta fue un evento en la provincia de Jiangxi, en el día del Gaokao, que es el examen para entrar a la universidad: uno de los eventos más importantes en la vida de un estudiante y para el que se preparan muy arduamente.

Resulta que dos estudiantes que iban rumbo a su escuela para presentar el examen, se dieron en cuenta de que en su autobús iban varios ladrones, robando a los pasajeros. Al gritarles y exponerlos, se enfrascaron con ellos en una pelea pero los ladrones (que eran cuatro) sacaron cuchillos y los hirieron gravemente. El resto de los pasajeros no hizo absolutamente nada, y los criminales escaparon. Los estudiantes no pudieron llegar a su escuela.

Cuando llegaron al hospital y el personal se enteró de las circunstancias, hablaron inmediatamente a la preparatoria para reportar lo ocurrido y la escuela declaró que esperarían a que ambos se recuperaran de sus heridas y que harían un examen especial para ellos dos, algo rarísimo. Cuando la noticia se dio a conocer, varias universidades se adelantaron para decir que aceptarían a los estudiantes en sus planteles sin necesidad de que presentaran el examen.

Publicado en Pensando como chino | 3 comentarios

3 respuestas a #55 Luces y sombras en día de Gaokao

  1. Blanca Gomez dijo:

    Me pareció muy empático el final.

  2. Pingback: Sistema educativo chino: El problema de la estructura vs. la espontaneidad - Yuanfang Magazine

  3. Chinesing dijo:

    Siempre es un placer leerte Alfonso. Un saludo.

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