Arte chino: siempre tradicional, siempre nuevo

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Algunos creen que el arte chino es mayormente anquilosado e inamovible. Ciertamente, si es comparado con el arte occidental de los últimos dos siglos, puede parecer anticuado: sigue pintando los mismos pájaros y flores mientras que nosotros hemos desarrollado docenas de corrientes ó “-ismos”, y a cada dos por tres nuevos artistas hacen propuestas más modernas y radicales que distan mucho de los mismos paisajes chinos que los maestros de este país siguen pintando.

Esto es parte de la importante “permanencia cultural” que permea a China, y que en muchas ocasiones se confunde con la falta de innovación. Si bien hay una buena parte de cierto en esa apreciación, también es cierto que a lo largo de los siglos sus artistas han creado una infinidad de innovaciones técnicas y conceptuales, pero siempre, digamos, “dentro de sus temas favoritos”. Es más una cuestión de profundización en un tema que de expansión a otros, que es más típico de Occidente.

Hay periodos históricos de mayor interés; por ejemplo en épocas de problemas políticos, en donde los filósofos florecen; o bien en periodos de estabilidad dinástica cuando los emperadores se convierten en mecenas de las artes, como el apogeo de la Dinastía Tang (siglos VIII-IX). Otros puntos de sumo interés son cuando existe una mayor la apertura hacia el exterior y se propicia un intenso intercambio cultural: por ejemplo durante el largo empleo de la Ruta de la Seda, o durante las invasiones de pueblos que traen sus propias artes, como los manchúes y tártaros. Hoy mismo vivimos una “invasión” cultural desde Occidente, pero afortunadamente es en época de paz; y desde los ochentas cuando la apertura formal de China al mundo, podemos ver una nueva aceleración de procesos artísticos sincréticos.

El maestro Zhu Bingren (朱炳仁; 1944- ) es un ejemplo de este proceso. Perteneciente a una familia de artistas reconocida por generaciones, es uno de los maestros de bronce y grabado más destacados de China, y ha recibido el premio de la UNESCO a la excelencia en artes folclóricas.

El maestro Zhu tiene un salón de exhibición en la ciudad de Hangzhou, en Hefang Jie (河坊街), la “calle antigua”, que es un barrio tradicional restaurado. En esta impresionante exhibición, podemos ver ejemplos de formas estrictamente tradicionales como la pagoda de arriba, o bien temas clásicos como los incensarios antiguos de la dinastía Shang, y los puentes típicos chinos:

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Pero al lado de estas obras, podemos ver propuestas más nuevas que toman mucho de experimentación contemporánea occidental. Observamos desde una “Victoria de Samotracia”:

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Hasta tratamientos modernos de temas clásicos del arte chino, como los venados:

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O las ramas del árbol de ciruelo:

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Este tipo de artistas son quienes van tomando nuevos elementos tanto técnicos como temáticos, e incorporándolos al “río cultural” del arte chino; de modo que en algunas décadas o siglos más, se confundirán con él como parte de su paleta expresiva.

Temas perennes, expresiones renovadas: ese es el arte en todos los lugares.

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